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INICIO DE LA VIDA

Con todos los avances tecnológicos con los que contamos actualmente, no debería quedar duda alguna de que la vida humana empieza con la unión del óvulo y el espermatozoide. A partir de este momento es cuando este gameto comienza a crecer y desarrollar capacidades y potencialidades como ser humano.

La dignidad humana desde el momento de la fecundación es única, universal e irrenunciable, y acompañará al ser humano en todas las etapas de su vida hasta su muerte natural. Por tanto, siempre debe ser respetada y considerada como la base de los derechos humanos.

El proceso de gestación es gradual, continuo y de coherencia interna, en cuanto conduce necesariamente al nacimiento. De allí que ninguna etapa del desarrollo pueda separarse de las demás y contar con autonomía suficiente como para atribuirle el carácter de iniciador de la vida humana. Todos ellas son el resultado de la anterior y como tales presentan un único punto de partida: la concepción.

En el momento de la unión del óvulo materno con el espermatozoide paterno ocurre el proceso de fecundación. La ciencia ha demostrado que desde el momento de la fecundación, el cigoto (célula surgida de esta unión) combina los cromosomas del óvulo y el espermatozoide, creando una realidad completamente nueva. Horas después de surgir, el cigoto comienza una intensa actividad celular de especialización, que permite determinar qué parte de esta microscópica realidad terminará convertida en el cerebro, el corazón, la columna vertebral o los músculos del nuevo ser humano. Sus dimensiones microscópicas no cambian el hecho de que este nuevo ser es un ser humano plenamente nuevo e independiente. Desde ese instante el nuevo ser ya es una persona en cuerpo y alma, única e irrepetible, tiene toda la información genética necesaria para seguir desarrollándose hasta llegar a ser una persona adulta.

El Papa Juan Pablo II en reiteradas ocasiones nos recalcó la inviolabilidad del derecho a la vida del ser humano desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.

Este nuevo ser no es solo un conjunto de células, es una persona que tiene una dignidad especial: en primer lugar, porque Dios lo creó a su imagen y semejanza (Gen 2,7); y en segundo lugar, porque el Señor Jesús, mediante el misterio de la Anunciación y Encarnación, se hizo hombre y elevó nuestra condición de creaturas a hijos de Dios.

El señor Luis Fernando Figari, pensador peruano, lo dice claramente en su escrito “La dignidad del hombre y los derechos humanos”:

“La dignidad fundamental, y más aún fundante, del hombre proviene de ser la persona humana creada por Dios como interlocutor personal suyo e invitado a participar desde su estructura óntica en la dinámica creacional. Las palabras 'imagen y semejanza', a las que estamos tan acostumbrados, portan en sí la entrada al misterio de la dignidad humana (...) La dignidad de la creatura humana quedará manifestad, aún más claramente, por la irrupción del Verbo Eterno en el tronco humano, asumiéndolo y elevándolo, en un proceso misterioso e indescriptible en la magnitud de su grandeza”. Esta dignidad del ser humano única, universal e irrenunciable, no puede ser negada o relativizada según las circunstancias sociales o el momento histórico que se viva. Por ello, su cuerpo también debe ser respetado.

Juan Pablo II recordaba enérgicamente a la Asociación Médica Mundial en 1983 que es preciso “tener presente la unidad de sus dimensiones corporal, afectiva, intelectual y espiritual. Cada persona humana, en su singularidad absolutamente única, está constituida no sólo por su espíritu, sino también por su cuerpo. Así, en el cuerpo y por el cuerpo, se llega a la persona misma en su realidad concreta” agregó.

Las enseñanzas del Santo Padre hoy más que nunca necesitan repetirse: “El Evangelio del amor de Dios al hombre, el Evangelio de la Dignidad de la persona humana y el Evangelio de la Vida son un único e indivisible evangelio. Anunciad el Evangelio de la Vida” (Evangelium Vitae 66).

Fuente: Página web de AciPrensa. Por el Dr. Luis E. Ráez. Tomado el jueves 21 de marzo de 2013.

Según lo publicado en el “Centro de Bioética, Persona y Familia” en el Documento de trabajo “Serie Reforma del Código Civil 2012” dice que:

“Establecer el inicio de la vida en un momento distinto al de la concepción presenta las siguientes consecuencias:

  • a) Permite la manipulación genética de embriones. Lo que la manipulación genética permite es modificar la información y el caudal genético de la especie. Si bien podría utilizarse para beneficio de la humanidad, permitiendo entre otras cosas, la curación de enfermedades, al realizarse sobre embriones humanos se estaría “fabricando” hombres de laboratorio. En otras palabras, mediante estas técnicas se podría gestar un niño con las características físicas que sus padres desean.
  • b) Admite la realización de las “técnicas de reproducción humana asistida”. Para que las TRA sean exitosas (esto es, permitan que una mujer quede encinta y lleve a término su embarazo), varios son los embriones que se obtienen en el laboratorio de los cuales sólo algunos son transferidos a la mujer gestante. Por lo tanto, considerar que la vida comienza desde la concepción presenta el inconveniente de qué hacer con los embriones no implantados dado que también son personas.
  • c) Permite la experimentación sobre embriones humanos para la obtención de células estaminales.
  • d) Autoriza el aborto de embriones humanos.
  • e) Crea un mercado de gametos e incluso de embriones, con la consiguiente cosificación de la persona y la inaceptable comercialización del cuerpo humano.

Como se puede apreciar, cuestiones económicas, políticas e ideológicas inspiran la aceptación del inicio de la vida en una etapa posterior a la concepción, lo cual carece de todo sentido. Es competencia de la ciencia biológica, la embriología y la genética en particular determinar cuándo un ser humano deviene a la existencia y ello ha sido claramente reconocido en la concepción.”

DIGNIDAD HUMANA

La Bioética como promoción del respeto ético a la dignidad de la vida y la persona.

Históricamente, la bioética ha surgido de la ética médica, centrada en la relación médico-paciente. Respecto a ésta última, la bioética supone un intento de conseguir un enfoque secular, interdisciplinario, prospectivo, global y sistemático, de todas las cuestiones éticas que conciernen a la investigación sobre el ser humano y en especial a la biología y la medicina. Las definiciones que se han dado son muy diversas y reflejan, en cierta forma, la variedad de enfoques y concepciones. Una de las primeras señala que "La Bioética es el estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, en cuanto que esta conducta es examinada a la luz de los valores y principios morales". Se aportan aquí importantes precisiones sobre el objeto de estudio: la conducta humana en dos terrenos específicos, las ciencias de la vida (biología) y los cuidados de la salud; y este objeto es estudiado a la luz de los valores y principios morales y de forma sistemática.

Algunos ponen más de relieve la necesidad de responder a los nuevos problemas planteados por las ciencias biomédicas. Así, "la bioética es la búsqueda ética aplicada a las cuestiones planteadas por el progreso biomédico"; otros acentúan los aspectos sociales o comunitarios: "La bioética es el estudio interdisciplinar del conjunto de condiciones que exige una gestión responsable de la vida humana (o de la persona humana) en el marco de los rápidos y complejos progresos del saber y de las tecnologías biomédicas". O señalan su papel de solución a "los conflictos de valores" en el mundo de la intervención bio-médica.

Existen bastantes divergencias en cuanto al contenido de la bioética. Algunos la ven como un simple marco de reflexión y de investigación interdisciplinaria sobre los desafíos a raíz de los progresos técnico-médicos. Otros van más lejos y ven en la bioética un "método de análisis" que ayude en los casos de toma de decisiones. O más aún, si se considera que forma parte de la ética o es una forma de ética, se puede entender como una "búsqueda normativa" del deber ser en el ejercicio profesional.

Dentro de esta búsqueda de normas que orienten la acción, cabe una posición pragmática que considera imposible el consenso en las cuestiones de fondo dentro de una sociedad pluralista, y propone por tanto una ética de mínimos aceptables que siga el parecer de la mayoría, en la búsqueda de compromisos prácticos. "La bioética es la ciencia normativa del comportamiento humano aceptable en el dominio de la vida y de la muerte". En esta posición, se borra prácticamente la diferencia entre ética y derecho. Otra posición distinta es la que destaca la perspectiva ética de la palabra y de la reflexión, buscando una sistematización, el análisis de los valores y postulados fundamentales que están en juego y una búsqueda ética personal: "la bioética es el estudio de las normas que deben regir nuestra acción en el terreno de la intervención técnica del hombre sobre su propia vida". Si quisiéramos precisar aún más esta definición, tendríamos que enumerar esos principios o valores fundamentales, que son el respeto a la persona humana, con la protección de las personas concretas, y el respeto y promoción de la vida humana en sí misma. Es una concepción que podríamos llamar personalista de la bioética: Llamamos bioética a la búsqueda del conjunto de exigencias del respeto y de la promoción de la dignidad de la vida humana y de la persona en el sector bio-médico. Como puede verse, son distintas concepciones y distintos ámbitos de aplicación, más o menos extensos.

La dignidad de la persona como centro del análisis propio de la Bioética.

En el panorama cultural actual, la concepción filosófica personalista –en sus diferentes corrientes- es la que mantiene el primado y la intangibilidad de la persona humana, considerada como valor supremo, punto de referencia, fin y no medio. Dentro de las diversas posiciones, la que pensamos más fundamentada es la que remite la persona al ser: la persona humana "es digna" porque "es más". Sólo a partir de este fundamento es posible construir una bioética plenamente respetuosa con la dignidad última de la persona humana. Esta dignidad es la que exige el máximo respeto y una efectiva tutela, en el terreno de la bioética, desde el momento de la concepción al de la muerte natural, y siempre que se muestre necesitada de ayuda.

Según nuestro parecer, esta concepción responde más plenamente al propio ser del hombre, y explica mejor la relación existente entre dignidad de la persona y libertad, no como valores divergentes sino complementarios. Lo explicaremos de modo más detallado a continuación.

La cuestión principal y radical, a la hora de establecer una base sólida de las normas éticas para el desarrollo de la investigación científica y de los cuidados de la salud, es fundamentar y ahondar en el sentido de la dignidad humana. La dignidad del hombre se funda en que "es persona", en su ser personal: entendimiento y voluntad, autoconciencia de sí y autodeterminación de sí, actuar libre y consciente.

El término "persona", en la tradición clásica, apunta a una realidad sobresaliente, lo más sobresaliente que existe en el universo es el ser inteligente con entendimiento racional. Por otra parte, la palabra "dignidad" significa también, fundamental y primariamente "preeminencia", "excelencia". "Digno es aquello por lo que algo destaca entre otros seres, en razón del valor que le es propio. De aquí que hablar de la "dignidad de la persona" es una redundancia intencionada, para resaltar o subrayar la especial importancia de un cierto tipo de seres". Por eso se ha reservado el nombre para el hombre. Digno es aquello que debe ser tratado con "respeto", es decir, con "miramiento", por su intrínseco valor.

Hoy nadie se niega a reconocer que todo hombre es "persona". En la historia se ha discutido si la mujer o los negros, o los esclavos, eran personas. Se trataba de dilucidar -o de confundir según los casos- la igualdad o desigualdad radical entre todos los seres humanos. Hoy, al menos, pocos se atreven a poner en duda la igual "superioridad" de que todos los humanos gozamos sobre los demás seres de nuestro universo. En la práctica, muchas veces se olvida, o se niega incluso de modo tácito, pero obviamente la idea e "igualdad" radical se va imponiendo en todo el mundo, al menos en el plano teórico, aunque existen también voces discordantes en cuanto a la "superioridad" frente a los animales, como en las actuales teorías de Singer, con cierta difusión en Estados Unidos y sin embargo contestadas en Europa.

Las expresiones "dignidad humana", "dignidad personal", "derechos humanos", están siendo muy empleadas, pero en ocasiones sin una debida e intensa valoración del ser humano. En la práctica se niega la igualdad de derechos, lo cual equivale a negar la igualdad de "ser" o de "naturaleza" a los seres humanos no nacidos, o nacidos con alguna deficiencia notable, o a los enfermos que suponen una carga para la familia o la sociedad, a los deficientes mentales, etc. A la vez, la investigación científica y médica, con ocasión de los más recientes adelantos en la investigación, como la manipulación genética o la fecundación "in vitro", por ejemplo, puede tender a considerar al ser humano, al paciente, como una "cosa", como un "objeto", como un medio o instrumento para el beneficio de la propia investigación científica, del progreso general de la humanidad o de la medicina, etc.

Las distintas concepciones antropológicas, que están en la base de los diferentes modos de fundamentar la bioética, deben proporcionar una protección adecuada de ese valor primordial de la dignidad humana. Es la pieza clave para poder también examinar los diferentes sistemas filosóficos y valorar sus resultados.

Ciencia, Técnica y Dignidad de la Persona.

La comunicación del hombre y la naturaleza ofrece rasgos de dominio por ambas partes. El hombre lucha contra la naturaleza para desembarazarse de sus violentas imposiciones. Por eso, se esfuerza en dominarla. Aspira a vencer las enfermedades e incluso la muerte, a no dejarse avasallar ante sus trágicas sorpresas. A la violencia dominante de la naturaleza responde el hombre con el dominio técnico. Pregunta a la naturaleza para dominarla, para someterla. Incluso -fruto de la inercia- cuando ya la tiene sometida, explota su dominio sin importarle destruirla.

Sin embargo la técnica en sí misma no implica necesariamente dominio. Sólo se convierte en dominio cuando destruye el poder de novedades de la naturaleza. "La técnica no es dominio si es un dejar. Técnica y dejar son compatibles. Basta simplemente respetarla... dejar manifestarse las novedades de un poder, sea natural o libre. Respetar a la naturaleza requiere tratarla de tal modo que no se anule ninguno de sus poderes... hacer de la naturaleza un ámbito en el que el hombre pueda vivir libremente: casa del hombre, lugar para habitar. Pero el sentido de la técnica es ése: transformar la necesidad en libertad." Liberarse de la necesidad de la naturaleza, pero sin destruirla, sino convirtiendo su necesidad en libertad.

Por esto, la ciencia y la técnica permiten una vida más digna de la persona, al mejorar el conocimiento de la naturaleza y posibilitarle un actuar más libre. Permiten que la acción humana sea más consciente. Pero el poder del conocimiento y de la ciencia no son el único ni el principal factor de libertad. Lo que permite a la libertad humana profundizar en su propio actuar y, por tanto, aumentar la dignidad de la persona, es la comunicación con otras libertades. Y no cualquier comunicación, sino la relación libre basada en el amor, en el deseo del bien. Donde hay necesidad, no hay amor, sino sometimiento, porque no hay libertad. La necesidad nunca funda el amor", y, por el contrario, "el amor es la revelación más alta del poder de la libertad. El grado máximo de comunicación tiene lugar cuando las libertades se manifiestan máximamente en una relación personal de amor-entrega. Por el contrario, el grado más bajo de comunicación es el dominio. Las comunicaciones de dominio están presididas por la incomunicación y el hermetismo. Nadie quiere desvelar sus secretos, ni el dominado ni el dominador. La comunicación se establece sólo desde la necesidad, sin nombres propios ni intimidad. Todo poder distinto del mío es por tanto un enemigo del que es preciso defenderse, por lo que necesariamente lleva a la incomunicación. Por eso la comunicación en sentido propio es el amor que le da la esperanza de la novedad: todo se espera del poder de la otra libertad, nada está definitivamente dado. Lo único que permanece es la confianza en la otra libertad.

Es importante tener esto presente a la hora de enfocar el papel de la investigación científica. La ciencia y la técnica, cualquiera de los avances científicos, pueden y deben estar al servicio de la dignidad humana, pero para ello es imprescindible que no se empleen en relaciones de dominio entre libertades, ni siquiera entre las libertades de los propios científicos o médicos y los demás. Deben estar al servicio de esas relaciones entre seres libres, y por tanto, deben siempre potenciar la libertad y la dignidad de la persona. De lo contrario, se produciría una deshumanización que llevaría a la ciencia en contra del propio hombre que la crea.

Dignidad Humana, Ética y Derechos de la Persona

La dignidad humana es la dignidad de un ser que es fin en sí mismo, por ser persona. La personalidad es algo esencial al hombre, no es una simple cualidad que se adquiere, se tiene por ser hombre.

Por esto, es la única base posible para una fundamentación profunda de los derechos de la persona. En la raíz está la dignidad del ser humano y de su libertad. "Existe algo enigmático en la autopresencia de la libertad, por la que el yo se supone sujeto de derechos, esto es valioso, bueno: digno de aprecio, acreedor de respeto, merecedor de un determinado trato. Todo adquiere valor y precio con relación a un yo concreto, a una libertad intelectual de un yo. Las cosas tienen precio desde el sujeto libre. Quizás no sólo el yo sea valioso y apreciado, pero en el yo se muestra lo valioso"

Desarrollaremos más ampliamente esta idea un poco más adelante.

Dignidad Humana y "Calidad de Vida"

La persona humana no es, por tanto, valiosa por lo que "tiene", sino por lo que "es". Es fundamental, por ello, desarrollar toda una antropología de la dignidad humana, que la establezca en el lugar primordial, de finalidad, respecto al conocimiento científico y técnico, por una parte, y respecto a toda legislación en materia de bioética, por otra.

Es importante esta premisa en múltiples ámbitos de la bioética. Veremos muy someramente dos, en los que es particularmente necesaria: todo lo referente a la vida humana en estado embrionario, deficientes mentales, enfermos terminales o ancianos que no se valen por sí mismos, etc., por una parte, y por otra, el ámbito de la sexualidad humana que entra dentro del campo de la bioética.

Veamos en primer lugar todas aquellas situaciones en que la vida humana se manifiesta –existe vida humana- pero sin todas las características que le son propias, como consecuencia directa de su naturaleza humana:

Autoconciencia, libertad, dominio de sí, ejercicio del entendimiento y de la voluntad. Así se entiende en ocasiones el término "calidad de vida": no merecería ser llamada vida humana la que no poseyese en plenitud esos atributos del hombre, o que no pudiese poseerlos en un futuro, o que los hubiese perdido de manera irrecuperable. Por tanto, tampoco merecería una protección social y jurídica, o al menos, no una protección semejante a la de una persona normalmente constituida, desde el punto de vista biológico.

En el caso de la vida humana en estado embrionario o fetal, no se puede confundir la potencia de ser con el no ser. El embrión tiene ya la cualidad humana, es un ser humano con potencia de desarrollar todas esas características que definen en la madurez a una persona. Esa potencia es poder, no es negación del ser: la dignidad humana la tiene por el hecho de "ser humano ya". Esto sirve igualmente en todo el ámbito de la bioética en pediatría, donde tampoco existe un desarrollo completo de las potencialidades del ser.

En lo que respecta a los deficientes mentales, o enfermos terminales, hay que recordar lo ya expuesto. "Los atributos intelectivos, relacionales, la autocomprensión no son más que expresiones del ser, que por sí mismas no lo definen ni le atribuyen el estatuto de humanidad”. Son valiosas esas manifestaciones por pertenecer a una persona humana, y no al revés, por manifestar la potencialidad de la libertad y la dignidad de la persona. Ningún hombre puede ser considerado como medio, ni como fin de sí mismo: toda persona es fin en sí misma, por ser persona, sin más. Por tanto, ninguna discusión sobre la "calidad de vida" puede prescindir de una voluntad de respeto por la vida misma.

Bioética y Derecho

Ninguna ley o disposición normativa puede ir en contra de este principio fundamental, ético y jurídico. Y esto es importante tenerlo en cuenta en la elaboración de la legislación en materias de bioética, actuales y futuras. En definitiva, el derecho no puede desentenderse u oponerse a la moral. Tampoco debe identificarse con la moral, en el sentido de que no debe condenar todo lo que es inmoral o imponer todo lo que la moral exige. Pero no puede perder nunca su relación con los valores fundamentales de la persona y, por tanto, con la moral.

Desde la primera de estas posiciones, el positivismo jurídico recurre en ocasiones a una justificación basada en la ética de consenso. Así se resume en el preámbulo de la ley española de 22 de noviembre de 1988, sobre Técnicas de Reproducción Asistida: "(Estas) deben sustentarse únicamente en una ética de carácter cívico o civil, no exenta de componentes pragmáticos, y cuya validez radique en una aceptación de la realidad una vez que ha sido confrontada con criterios de racionalidad y procedencia al servicio del interés general; una ética, en definitiva, que responda al sentir de la mayoría y a los contenidos constitucionales, pueda ser asumida sin tensiones sociales y sea útil al legislador para adoptar posiciones o normativa".

Como puede verse, responde muy directamente a una concepción utilitarista o pragmática, que ciertamente es difícil tratar de conciliar con "los contenidos constitucionales" que menciona, especialmente con el ya citado artículo 10º de la Constitución.

La legislación en materia de bioética, dentro de la pluralidad de un sistema democrático, debe basarse en la llamada "ética de mínimos", que no son fruto exclusivo de un consenso pactado: el propio consenso y la democracia no son posibles sin la aceptación de unos mínimos éticos objetivos. "Esto supone varias cosas: primero, que la moral no es meramente convencional, ni mero resultado de la estrategia o el pacto, sino que puede fundamentarse objetivamente; segundo, que esta moral tiene niveles: uno es el de la moral individual, que se identifica con la ética de máximos propia de cada persona (su personal proyecto de felicidad y perfección), y otro el de la moral civil, o conjunto de mínimos requeridos para que la vida en sociedad pueda ser considerada éticamente digna; y tercero, que ética y derecho son cosas distintas, pero íntimamente relacionadas"

En esos "mínimos éticos objetivos", exigibles en una legislación sobre bioética, de acuerdo con todo lo expuesto anteriormente sobre la dignidad de la persona, debe estar una eficaz y máxima tutela de los derechos humanos, y un efectivo respeto por parte del legislador a la finalidad propia de las ciencias de la salud, siempre al servicio de la persona humana. En definitiva, la práctica de la bioética está lejos de ser algo inocente o superficial. Incide profundamente sobre las convicciones personales de cada uno y sobre los valores colectivos de una sociedad. Es lo que hace difícil la reflexión bioética, tanto a nivel de coherencia personal como de discusión social. Pero esto precisamente nos señala la urgencia que tiene si queremos un progreso científico, médico y social a la altura de la dignidad del hombre.

Transcripción del documento en digital “Dignidad Humana y Derechos Humanos en Bioética” de Francisco Javier León Correa, Dr. En Filosofía, Magíster en Bioética. Profesor del Centro de Bioética de la Universidad Católica de Chile.

Aborto

¿Qué es el aborto?

Tomado de la página del Comité Nacional Provida en México.

Etimológicamente, la palabra aborto procede del latín abortus o aborsus, derivados de ab-orior opuesto a orior, nacer.

Clasificación del aborto según su moralidad:

El aborto directo, entendido como fin o como medio, es intrínsecamente ilícito. Cuando se trate de un feto vivo, queda asimilado, desde el punto de vista moral, al infanticidio:

  • a) Espontáneo. (También llamado casual o natural o involuntario), es aquel en el que las causas que lo originan son totalmente independientes a la voluntad humana.
  • b) Provocado. (También llamado intencionado o artificial o voluntario), es aquel causado voluntariamente por el hombre. Se divide en:

Directo: Encaminado a dar muerte al no nacido, como fin o como medio. Es provocado como medio, si se pretende la consecución de otros fines distintos a la muerte misma del feto, por ejemplo la salud de la madre.

El llamado aborto "terapéutico" entra de lleno en la noción de aborto directo, puesto que es voluntaria e intencionalmente provocado como medio para la salud de la madre. Es aborto directo como fin el aborto por violación, el aborto por motivos eugenésicos, y el aborto como medida para disminuir la población.

Indirecto: Es el efecto secundario e inevitable previsto, pero no querido, de una acción buena, exigida por razones graves, compensatorias del efecto malo del aborto, y si se pudiera evitar, se evitaría. mente reconocida, antes de las 20 semanas de gestación.

¿Es frecuente la práctica del aborto?

Se estima en sesenta millones anuales los abortos en el mundo. Se ha denominado "industria del aborto", dando lugar a variedad en los métodos, de entre los cuales los más usados son:

  • a) Succión: Utilizado durante el primer trimestre del embarazo. Se introduce por la vagina un tubo hueco por medio del cual se aspira al feto hasta que, desmembrado por completo, es sacado del útero;.
  • b) Dilatación y Legrado: Este método se utiliza desde la séptima hasta la doceava semana de embarazo. Por medio de un afilado cuchillo curvo que se introduce en el útero, se despedaza el cuerpo del bebé. Posteriormente se recogen los trozos para asegurarse de que el útero quedó vacío.
  • c) Inyección Salina: Por lo regular se utiliza también en los primeros meses del embarazo hasta la decimonovena semana. Se inyecta una solución concentrada de sal que envenena al bebé y además la capa externa de la piel se quema por el efecto corrosivo de la sal. Al día siguiente, la mujer dará a luz un bebé muerto.
  • d) Histerotomía: Este es el método utilizado cuando el no nacido se encuentra en un estado adelantado de su desarrollo. El procedimiento es igual a una cesárea, pero el destino del niño es diferente, ya que en esta clase de aborto, el feto es abandonado en un cesto de basura hasta que muera.
  • e) RU 486: Píldora cuyo efecto es impedir la anidación del embrión, pues bloquea en la gestante la producción de la hormona progesterona, necesaria para la anidación uterina y para el proceso normal del embarazo. Tomando dosis de este producto durante las primeras siete semanas de gestación, asociándolo a inyecciones de prostaglandinas, se provoca el aborto en el 95% de los casos. Ha sido llamado el pesticida humano.

La legalización del aborto no reduce las tasas de mortalidad materna.

Informe especial del Observatorio Regional para la Mujer de América Latina y el Caribe.

(*) El Observatorio Regional para la Mujer de América Latina y el Caribe, es una red de más de 150 ONG's del ámbito internacional cuyo objetivo es observar y promover acciones a favor de los derechos y la dignidad de la mujer, la familia y la sociedad en Latinoamérica y el Caribe.

Tal vez una de las razones que pueda explicar este fracaso en la política global para la reducción de la mortalidad materna radica en que gran parte de los recursos se han dirigido hacia agencias de planificación familiar que promueven los "servicios de salud sexual y reproductiva", en los cuales el aborto juega un papel central, en lugar de ser destinados a mejorar el sistema de salud (inversión en la mejora de hospitales, equipos, cuidados de emergencia y medicinas) y otros aspectos como acceso al agua potable, al saneamiento y a la mejora de la alimentación.

Si se hace un análisis comparado de las legislaciones de los países relativas al aborto y las tasas de mortalidad materna se encuentra que no existe una correlación estadística ni bases científicas para afirmar que a mayor liberalización de la legislación con respecto al aborto exista una disminución de la mortalidad materna. Hay países donde el aborto es ilegal o muy restringido, y donde se presumen altos índices de abortos clandestinos, que tienen menores tasas de mortalidad materna que otros donde esta práctica es ampliamente permitida y donde es llevada a cabo en condiciones "seguras".

Más del 50% de las muertes maternas del mundo suceden en los países que tienen las leyes menos restrictivas. En la India, por ejemplo, donde existe una legislación que permite el aborto en casi todos los casos desde 1972, es donde más muertes maternas ocurren. Cada año, se registran alrededor de 136.000 casos, equivalentes al 25% del total mundial, que para el año 2000 se calculó en 529.000.

En los países desarrollados también se puede ver que no hay una correlación entre la legalidad del aborto y los índices de mortalidad materna. Rusia, con una de las legislaciones más amplias, tiene una tasa de mortalidad materna alta (67 por 100.000 nacidos vivos), 6 veces superior al promedio.

En contraste, Irlanda, donde el aborto es ilegal prácticamente en todos los casos, posee una de las tasas de mortalidad materna más bajas del mundo (5 por 100.000 nacidos vivos), tres veces inferior a la de su vecino el Reino Unido (13 por 100.000 NV) y a la de Estados Unidos (17 por 100.000 NV), países donde el aborto es ampliamente permitido y los estándares de salud son altos.

En América Latina, Chile, que posee una de las legislaciones más restrictivas del mundo con respecto al aborto, tiene la segunda tasa de mortalidad materna más baja (31 por 100.000 NV), después de la de Uruguay (27 por 100.000 NV), menor incluso que las de Cuba (33 por 100.000 NV) y Guyana (170 por 100.000 NV) que son los únicos países de la región donde el aborto es permitido sin restricciones. Las mayores tasas de mortalidad materna de Sur América las presentan Bolivia (420 por 100.000 NV) y Perú (410 por 100.000 NV), cuyas legislaciones permiten el aborto en algunos casos.

Como puede verse, la legalidad o ilegalidad del aborto no afecta las tasas de mortalidad materna. Lo que sí resulta determinante, en cambio, es el número de partos atendidos por personal calificado. En Haití, por ejemplo, que tiene la tasa de mortalidad materna más elevada de la región (680 por 100.000 NV), el 76% de los partos no reciben atención calificada, en Bolivia este número llega al 65% y en Perú, al 59%.

En contraste, en los países donde la mayoría de los partos reciben atención calificada, las tasas de mortalidad materna son notablemente más bajas.

Estos datos sugieren, de manera concluyente, que para disminuir la mortalidad materna no se debe recurrir a la legalidad del aborto sino a aumentar el número de partos que son atendidos por personal idóneo y calificado.

De otro lado, si se analiza detenidamente la evolución de la mortalidad materna en países que han tenido cambios recientes en su legislación con respecto al aborto, se encuentra que, contrario a lo que generalmente se argumenta, no existe una tendencia generalizada a reducir notoriamente las tasas de mortalidad materna en aquellos países que liberalizan esta práctica, ni tampoco a aumentarlas donde la legislación se ha hecho más restrictiva, como es el caso de Polonia, El Salvador y Chile, donde, de hecho, las tasas de mortalidad materna continuaron bajando e incluso se redujeron a la mitad después de introducir reformas para penalizar o restringir el aborto.

El caso de Polonia es paradigmático, después de décadas de permitir el aborto a libre demanda como una nación Soviética, en 1993 el nuevo gobierno decidió penalizarlo (salvo en casos de violación, problemas con el feto o riesgo para la salud de la madre). Desde entonces, no sólo el número de abortos legales se redujo en un 99.8%, de 59.417 en 1990 a 138 en 2000, sino también la mortalidad materna, que experimentó un descenso del 73.3%, pasando de 15 por 100.000 NV en 1990 a 4 por 100.000 NV en 2000.

Un análisis serio de las estadísticas demuestra que el factor crucial para la reducción de las tasas de mortalidad materna no es la legalización del aborto sino el mejoramiento del sistema general de salud.

La legalización del aborto no reduce su incidencia

Contrario a lo que comúnmente se dice, la legalización del aborto no conduce necesariamente a una disminución en las tasas de incidencia. Stanley Henshaw, un reconocido investigador del Alan Guttmacher Institute ha admitido que "en muchos países es común que después de la legalización las tasas de aborto tengan un aumento sostenido por algunos años para luego se estabilizarse" (AGI, press release, 6/16/94)

En 1973 la Corte Suprema de los Estados Unidos legalizó el aborto en todo el país. Anteriormente sólo era permitido en algunos estados. Diez años después la cifra de abortos había crecido en un 112%. Para 1990 era 2.3 veces mayor, alcanzando un pico de 1.5 millones de abortos anuales. Desde entonces el número de abortos ha ido en descenso pero aún se mantiene alto34. Es importante anotar que: Entre 1973 y 2000 se llevaron a cabo cerca de 33 millones de abortos legales en EEUU.

En España, un informe reciente del Instituto de Política Familiar35 señala que el aborto es la primera causa de mortalidad en dicho país36, por encima del cáncer y de los accidentes. En el 2002 se produjeron cerca de 80.000 abortos, un 10% más que el año anterior. En el 97% de los casos la causa aducida fue la "salud materna" que engloba tanto a causas físicas como psíquicas.

En España 1 de cada 6 embarazos termina en,aborto. 20 años después de la legalización, el número de abortos se ha incrementado en un 400%.

En los últimos 10 años, el porcentaje de abortos en menores de 18 años se ha duplicado.

Otro país que no se queda atrás es el Reino Unido. Sólo en Inglaterra y Gales se llevaron a cabo 185.415 abortos inducidos en el 2004 37, un 2.1% más que el año anterior.

Desde su legalización, en el Reino Unido el número de abortos se ha incrementado en un 272%. En la última década este aumento ha sido del 17%.

Conclusiones:

La evidencia es contundente en demostrar que la legalización del aborto:

  • No reduce las tasas de mortalidad materna.
  • No contribuye a la salud de la mujer.
  • No disminuye su incidencia.

Es un atentado contra las mujeres engañarlas haciéndoles creer que aborto legal significa aborto "seguro". Por lo tanto, la legalización del aborto, viene a convertirse en una forma de discriminación para la mujer, que es la primera perjudicada, por las secuelas que ello reporta.

Argumentos a Favor y en Contra del Aborto.

1. Es inhumano no legalizar el "aborto terapéutico" que debería realizarse cuando el embarazo pone a la mujer en peligro de muerte o de un mal grave y permanente.

En este caso el término "terapéutico" es utilizado con el fin de confundir, "terapia" es una técnica utilizada para curar y en este caso el aborto no cura nada. Actualmente, la ciencia médica garantiza que prácticamente no hay circunstancias en la cual se deba optar ente la vida de la madre o la del hijo.

2. Es brutal e inhumano permitir que una mujer tenga el hijo producto de una violación, por ello, para estos casos, debería legalizarse el aborto llamado "sentimental".

Es obvio que el espantoso crimen de la violación es utilizado para sensibilizar al público en favor del aborto, al presentar al fruto inocente de una posible concepción brutal como un agresor. Es claro que la mujer ha sufrido una primera espantosa agresión, la de la violación. Presentar el aborto como una "solución" es decir que un veneno hay que combatirlo aplicando otro.

El aborto no va a quitar ningún dolor físico o psicológico producido en una violación. Al contrario, le va a agregar las complicaciones físicas y psíquicas que ya el aborto tiene de por sí. Por otro lado, el fruto de este acto violento es un niño inocente, que no carga para nada con la brutal decisión de su padre genético.

3. Es necesario eliminar a un niño con deficiencias porque él sufrirá mucho y le ocasionará sufrimientos y gastos a los padres.

Este principio, conocido como "aborto eugenésico" se basa en el falso postulado de que "los lindos y sanos" son quienes deben establecer el criterio de valor de cuándo una vida vale o no. Con ese criterio, tendríamos motivo suficiente para matar a los minusválidos ya nacidos.

4. El aborto debe ser legal porque todo niño debe ser deseado.

El "deseo" o "no deseo" no afecta la dignidad y el valor intrínseco de una persona. El niño no es una "cosa" sobre cuyo valor puede decidir otro de acuerdo a su estado de ánimo. Por otro lado, el que una mujer no esté contenta con su embarazo durante los primeros meses no indica que esta misma mujer no vaya a amar a su bebé una vez nacido.

5. El aborto debe ser legal porque la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo.

Pero no cuando el sentido común y la ciencia moderna reconocen que en un embarazo hay dos vidas y dos cuerpos. Mujer, según definición de diccionario, es un "ser humano femenino". La mujer estaría decidiendo no sobre su propio cuerpo, sino sobre el de un ser que no es ella, aunque esté temporalmente dentro de ella.

6. Con la legalización del aborto se terminarían los abortos clandestinos.

Las estadísticas en los países "desarrollados" demuestran que esto no es así. Por el contrario, la legalización del aborto lo convierte en un método que parece moralmente aceptable y por tanto, como una opción posible que no es igualmente considerada allí donde no es legal.

7. El aborto es una operación tan sencilla como extraerse una muela o las amígdalas. Casi no tiene efectos colaterales.

Las estadísticas en los países "desarrollados" demuestran que esto no es así. Por el contrario, la legalización del aborto lo convierte en un método que parece moralmente aceptable y por tanto, como una opción posible que no es igualmente considerada allí donde no es legal.

Las cifras desmienten esta afirmación. Después de un aborto legal, aumenta la esterilidad en un 10%, los abortos espontáneos también en un 10%, y los problemas emocionales suben del 9 al 59%. Además, hay complicaciones si los embarazos son consecutivos y la mujer tiene el factor RH negativo. Los embarazos extra-uterinos aumentan de un 0.5% a un 3.5%, y los partos prematuros de un 5% a un 15%. También pueden darse perforación del útero, coágulos sanguíneos en los pulmones, infección, y hepatitis producida por las transfusiones, que podría ser fatal su resultado.

Fuente: AciPrensa Digital. “Argumentos a Favor y en contra del Aborto”.

Cytotec

El misoprostol es un fármaco que ha sido aprobado por la Administración Federal de Fármacos y Alimentos (Food and Drug Administración/FDA) del gobierno de los Estados Unidos de América, para la prevención de las úlceras gástricas inducidas por el uso de la droga NSAID; cuyas siglas en inglés significan “non-steroidal anti-inflammatory drug”. Esto es, una droga anti-inflamatoria que no tiene esteroides.

El misoprostol fue desarrollado y distribuído por la compañía fabricante estadounidense GD Searle y Compañía bajo el nombre Cytotec. GD Searle era parte de la Corporación Pharmacia que fue comprada por la compañía Pfizer en el 2003. En aquel momento, el nombre de GD Searle le fue retirado. Cytotec es distribuída para ayudar a prevenir úlceras gástricas en aquellos pacientes que requieren un alto y continuo uso del fármaco NSAID (como son las aspirinas, el ibuprofen, el naproxen, y otros), y como parte de un régimen médico, tal como para pacientes con artritis. En términos químicos, el Cytotec es una prostaglandina sintética. Este fármaco estimula la secreción de la mucosa protectora que cubre el tracto gastrointestinal y aumenta el flujo de la sangre mucosa, lo que aumenta la cantidad de mucosidad. Reduce el aumento de ácido segregado por el estómago y así protege la membrana estomacal. En fin, ayuda a reducir el riesgo de úlceras estomacales.

Otro efecto adverso causado por este fármaco es que produce vigorosas contracciones uterinas. Se usa para inducir el parto y también como abortifaciente. El parto es inducido cuando se ocasionan contracciones uterinas y la maduración de la cervix. Sin embargo, esta droga no ha sido aprobada para inducir el parto. No obstante, se han encontrado formas genéricas de misoprostol que se distribuyen con licencia en Egipto, Brasil, Francia y Taiwán. Se anticipa que ello pronto también será posible en el Reino Unido. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos promueve el misoprostol (Cytotec) para inducir el parto. Algunas agencias de gobierno están en espera de recibir más información en cuanto a su uso seguro, incluyendo organizaciones de obstetras en Inglaterra, Canadá y Escandinavia.

El Cytotec es un fármaco para el supuesto uso de abortos “médicos.” Es parte de una lista de “fármacos esenciales” de la Organización Mundial de la Salud junto con el mifepristone, conocido como la píldora RU486. Esta píldora RU486 es un esteroide artificial muy fuerte que bloquea la acción de la progesterona, que es la hormona responsable de mantener el ambiente de nutrición y protección uterina que el bebé necesita en los primeras etapas de la gestación. La sola acción de la píldora RU486 no siempre mata al bebé ni causa que se le expulse. La prostaglandina es generalmente usada para causar las fuertes contracciones uterinas, que son las que expulsan al bebé ya muerto. Luego de que la mifepristone es tomada oralmente, se administra el Cytotec dentro de las próximas 24 a 72 horas, lo que resulta en la expulsión del bebé y de la placenta. Se ha visto que, en casos judiciales sobre este asunto, se presenta evidencia relacionada con el uso de la Cytotec como prostaglandina en conjunto con la píldora RU486.

El Cytotec es también usado como un abortifaciente y para la dilatación de la cervix como parte de un aborto quirúrgico. Los efectos adversos del uso único del Cytotec son generalmente mucho más severos que en los casos de un régimen combinado. El Cytotec se usa para abortos auto-inducidos en Brasil. Los medios de comunicación, los farmacéuticos, los médicos, las mujeres y los fabricantes promueven su uso como medio para inducir un aborto. Dentro de los grupos emigrantes pobres también se ha observado su uso para auto-inducir el aborto. En Chile, esta droga se puede adquirir por la red cibernética.

Existe preocupación por el uso del Cytotec como medio para inducir el parto o el aborto. Hay serios efectos adversos que incluyen muertes maternas, muertes fetales, sobre-estimulación uterina, ruptura uterina, perforación uterina, debido a este uso de la droga no autorizada. Una alta dosis de esta droga puede causar ruptura uterina, especialmente en aquellas mujeres que han experimentado partos por cesárea. También puede afectar el abastecimiento de sangre del bebé, especialmente si las contracciones son muy frecuentes. En los casos que el uso de la droga no induce el aborto deseado, y el embarazo continúa, se han reportado graves malformaciones cerebrales, y aún otras malformaciones. En ocasiones se ha reportado la muerte del bebé al momento del parto. Otros han reportado anomalías en los nervios del cráneo, microencefalía, desarrollo mental y motor atrasado, hidroencefalía y la anomalía del Mobius. En una revista de medicina se publicó que los investigadores en la salud informaron que las madres que tomaron el Cytotec para intentar inducir un aborto, informan sobre el estado de los bebés que sobrevivieron: “Las más dramáticas manifestaciones comunes entre estos bebés eran retraso mental, huesos subdesarrollados, deformaciones en los pies, rigidez muscular, movimiento lento en las piernas, hipoplasia o atrofía en los músculos de los miembros del cuerpo, y ausencia de reflejos en los tendones.”

La compañía fabricante Pfizer señala que Cytotec está contraindicada para las mujeres embarazadas porque puede causar abortos.

También señala que no está permitido su uso para inducir el parto o el aborto. Aparte de los riesgos agudos conocidos y desconocidos para la madre y el bebé, aún no se tiene información completa sobre el posterior crecimiento, desarrollo y maduración del bebé, cuando el Cytotec es usado para inducir el parto o la maduración cervical.

Se sabe que GD Searle, la compañía fabricante de la píldora anticonceptiva durante la década de 1950, obtuvo un ingreso neto de $24 millones en 1964. Es obvio que debido a la presente venta y uso masivo de Cytotec como un abortifaciente, Searle (que ahora es Pfizer) posiblemente está obteniendo un ingreso mucho más grande en los países de América Latina donde el aborto no está permitido por la ley.

Nota: El autor de este artículo es el Dr. Felipe Vizcarrondo, pediatra y cardiólogo de Puerto Rico que al presente reside en el Estado de Florida, Estados Unidos de América. El Dr. Vizcarrondo preparó este artículo exclusivo para Vida Humana Internacional en septiembre del 2007.

Fuente: Vida Humana Internacional. “Cytotec. Un fármaco letal”.

Razones para mostrar las imágenes de abortos.

Ahora que las propuestas de nueva legislación vuelven a traer a colación el tema del aborto, cuya asunción, bien por supuestos, bien por plazos, es asumida por todos los partidos parlamentarios del sistema, quiero volver a revindicar como forma de combatir la aceptación social del mismo el mostrar las imágenes de abortos.

La Administración, férreamente controlada en este aspecto por todos los gobiernos que han ocupado el poder desde que aprobó la ley del aborto, ha censurado, de forma sistemática, cualquier imagen que refleje la realidad de lo que es un aborto.

Por supuesto en los centros abortistas, para que la mujer que acude a ellos no tenga conciencia de lo que va a hacer.

Pero especialmente en los centros educativos, donde incluso se ha sancionado con dureza a los pocos profesores que se han atrevido a dar a conocer a sus alumnos las imágenes de lo que se quiere aseptizar con la denominación de "interrupciones voluntarias del embarazo".

A esa estrategia de ocultamiento de lo que supone este tipo asesinato por parte de los partidarios del aborto, se han unido, como "compañeros de viaje" no pocos partidarios de la vida, con la explicación de que las imágenes del aborto podrían herir la sensibilidad de la población y hacer "antipáticos" a quienes las muestran.

Ante esta última posición de diversas asociaciones antiabortistas, cuyos argumentos siempre hay que valorarlos con predisposición positiva por su compromiso en el combate por la vida se puede cuestionar si es bueno o malo ocultar las imágenes del aborto, pues es cierto que esas terribles imágenes suponen para cualquier persona de bien una agresión visual.

Para analizar el asunto se pueden plantear algunas consideraciones y fijarse en cómo se tratan casos similares de asesinatos multitudinarios de inocentes:

La realidad es que el aborto pretende situarse como un asunto jurídico, en el debate de la libertad de decisión de la mujer y se evita que se vea que el resultado es la muerte de un ser humano. Se busca establecer un conflicto de intereses (salud, economía, estabilidad emocional, etc...) frente al embarazo, evitándose mostrar que el embarazo es un ser humano, aunque todavía no nacido. Y por eso se procura impedir las imágenes antropomórficas de los niños abortados, y las heridas sufridas, con resultado de muerte, como consecuencia de los métodos abortivos.

Por otra parte, dentro de las grandes matanzas de inocentes de este siglo, nos fijamos en aquella, que sin llegar ni a una mínima parte de víctimas que ha producido el aborto, es paradigmática: el genocidio de judíos durante la segunda guerra mundial.

Desde que terminó la guerra, con constancia y periodicidad, sin necesidad de aniversarios ni conmemoraciones, se muestran constantemente, por todos lo medios, imágenes donde se ven las terribles situaciones a los que se sometió a los judíos.

Se muestran en la tv a cualquier hora, se enseñan a los escolares, incluso los más pequeños, etc./p>

Esas imágenes, donde se ven los cadáveres de los asesinados empujados por buldozers, amontonados o descuartizados, o donde se ven los supervivientes en pésimas condiciones físicas, podrían considerarse que vulneran la dignidad de las víctimas y agreden la sensibilidad de los espectadores.

Sin embargo, como decíamos, continúan mostrándose periódicamente. Si quienes deciden la emisión de esas imágenes, si quienes producen los productos audiovisuales que tratan el tema, etc.. son los mayores expertos en cuestiones de comunicación, y si esa política de visibilidad del genocidio y sus consecuencias se viene llevando desde hace décadas, parece deducirse que será porque son efectivas.

Si a eso añadimos que sistemáticamente se censuran las imágenes de aborto en los media del sistema, habremos de concluir que mostrar la realidad del aborto, en una sociedad cada vez más dependiente de lo audiovisual, cada vez menos racional y más emocional, es efectivo para concienciar sobre el principal problema de España:

El asesinato anual legal de más 110.000 españoles por aborto quirúrgico, y de cientos de miles más por aborto químico y FIVE´s.

Y ello con la complicidad del Estado, de quienes lo dirigen, y de quienes apoyan con su voto a los partidos parlamentarios que ahora son todos abortistas.

Esa es la razón que nos mueve a querer que se muestren imágenes, que pueden ser desagradables pero que se producen mas de 300 veces al día en nuestra nación.

Y pidiendo disculpas a quienes se sientan heridos invitamos a que se difundan para llevarlas a muchas personas que cuando las ven por primera vez tienen la oportunidad de conocer la cruel realidad en que consiste el eufemismo de "interrupción voluntaria del embarazo"

Fuente: Religión en libertadad. “Razones para mostrar las imágenes de abortos”. De Manuel Morillo.

Fecundación In Vitro

Fecundación in vitro es el nombre que usualmente se le da a las técnicas de procreación artificial que se ordenan a la concepción de un ser humano fuera del seno materno. Estas técnicas merecen los mismos reparos morales que las demás técnicas de procreación artificial, en tanto disociación el sentido unitivo y procreativo del acto conyugal.

Admitir la fecundación fuera del útero materno implica autorizar no sólo que las personas concebidas por este procedimiento sean objeto de manipulación, sino que además se produzcan abortos que aunque no fueran directamente queridos, son previsibles y por tanto moralmente ilícitos.

La técnica es “eficaz” si logra un embarazo exitoso. Pero planteado este objetivo la técnica está exigiendo para su “eficacia” que se conciba más de un embrión. Y en la mayoría de los casos, quienes recurren a estas técnicas piensan en un embarazo de un único bebé y no en uno múltiple, es claro que se espera que los otros embriones mueran antes del nacimiento.

Con el fin de aumentar las posibilidades del embarazo, quienes aplican estas técnicas aumentan la cantidad de óvulos que son fertilizados. De esta forma, son concebidos numerosos embriones planteándose el siguiente dilema: si todos son implantados en el útero materno en una misma oportunidad, se corre el riesgo de un embarazo múltiple, mientras que si se transfieren algunos de ésos (previamente seleccionados por el médico), surge el interrogante de qué hacer con los que quedan. Estos embriones son congelados, para disponer así de un “lote de reserva” para proceder a nuevos intentos si el primero fracasa.

Es un grave atentado contra la dignidad de una persona someterla a congelamiento o cualquier otro proceso que detenga su normal desarrollo.

Un estudio del 2004 (www.redporlavida.com) determinó que mientras la NaPro Tecnología tenía un 81% de éxito en el logro de embarazos, por el método de la Fecundación in Vitro, ese porcentaje no llegaba ni al 30% de los casos. Y la evidencia continúa revelando que hay una tasa mucho más alta de defectos fetales en bebés que nacen mediante la FIV, incluyendo defectos en las válvulas coronarias, labio hendido, paladar hendido, y anormalidades en el sistema digestivo.

En 2010, un estudio francés –el más extenso en torno al tema– halló que las tecnologías de reproducción artificial doblan el riesgo de deformidad para el bebé.

El pionero de la Fecundación in Vitro, Robert Edwards, fue galardonado con un Premio Nobel, por haberle dado “alegría a las parejas infértiles en todo el mundo”. Sin embargo, debido a la evidencia y la experiencia de la NaPro Tecnología, queda claro que el daño físico, el sufrimiento emocional y los enormes gastos económicos causados a miles de mujeres que se han sometido a esta técnica pudieron haber sido innecesarios.

Fuente: Centro de Bioética, Persona y Familia. “Fecundación In-Vitro, cosideraciones generales”.

NaProTECNOLOGÍA

Una nueva esperanza para el tratamiento de la infertilidad.

La infertilidad es un tema que parece estar muy de moda en medios de comunicación y diversas asociaciones. Cuando una pareja se encuentra con alguna dificultad para concebir buscan caminos para lograr ser padres.

La ciencia ha avanzado bastante y hoy en día se ofrecen ayudas diagnósticas y de tratamiento para los problemas de infertilidad que enfrentan muchas parejas actualmente. Pero entonces ¿Es esta tecnología reproductiva moralmente aceptable? En realidad cualquier técnica que asista la relación sexual entre los esposo es moralmente aceptable, pero si un procedimiento para concebir sustituye o suprime la relación sexual entre esposos es inmoral, ya que el principio de la procreación es en el momento de este encuentro.

Los procedimientos que rodean las causas de infertilidad y sustituyen el acto conyugal como la inseminación usando esperma de donantes, la fertilización in-vitro, el trasplante de cigotos en las trompas de Falopio, la inyección intra-citoplasmática, donación de óvulos, o los úteros alquilados son medios inmorales para concebir un nuevo ser humano. La NaPro Tecnología investiga y trata las causas subyacentes de la infertilidad, tanto en la mujer como en el hombre, para permitir la concepción en una relación sexual normal.

A partir de estas afirmaciones es que nos preguntamos, ¿Cuál solución es moralmente aceptable para una pareja que sufre infertilidad pueda acudir?

La NaProTECNOLOGIA es una nueva ciencia para el cuidado de la salud reproductiva de la mujer y el hombre. Esta ciencia trata los problemas ginecológicos y reproductivos en una forma que coopera con los ciclos menstruales y de fertilidad, respeta la dignidad de la mujer, mantiene la integridad de las personas, es moralmente aceptable por todas las religiones, y apoya totalmente la institución de matrimonio.

El objetivo es, por tanto, ayudar las parejas a concebir su propio niño, pero no a cualquier precio: nunca al precio de la salud mental y física de la mujer, de la relación de pareja, de la destrucción de embriones o de la desvalorización de la persona del niño por nacer.

Precisamente, una de las críticas más fuertes que se le hacen a los defensores de la FIV es su persistente falta de voluntad para hacer frente a la raíz de la infertilidad, optando por un tratamiento sintomático, costoso y agresivo que lo que hace es reemplazar los procesos naturales al costo de vidas humanas.

La NaProTECNOLOGIA, (Tecnología-Pro-Creativa-Natural), tiene una herramienta básica para el diagnostico llamada el Modelo CREIGHTON MODEL FertilityCare™ System. Esta es una nueva tecnología educativa la cual ayuda a las mujeres a monitorizar una variedad de marcadores biológicos que reflejan como sus hormonas están funcionando durante el ciclo menstrual. Los médicos entrenados en el sistema, pueden usar esos marcadores biológicos junto con otras tecnologías médicas y quirúrgicas para resolver problemas de infertilidad en las parejas. La infertilidad se trata como un síntoma de la enfermedad subyacente, que no solo impiden la procreación sino que causan problemas de salud a corto y largo plazo.

Como lo explica el mismo Dr. Hilgers, creador de la NaProTECNOLOGÍA: “Los médicos han dejado de buscar las causas de las condiciones de infertilidad y actualmente el tratamiento está dirigido sólo al tratamiento de los síntomas. Con NaPro nos enteramos por qué el cuerpo no está funcionando correctamente, para luego aplicar los tratamientos que cooperan con él” (www.elecocatolico.org)

Este modelo se aplica para resolver problemas de la salud reproductiva como abortos espontáneos frecuentes, síndrome del ovario poli cístico, la endometriosis, anormalidades hormonales, y sangrados anormales.

Los problemas de infertilidad también causan secuelas emocionales significativas en la pareja. Es sabido que el estrés que ocasiona la infertilidad puede contribuir a la incapacidad de concebir. El Modelo CREIGHTON ofrece un sistema totalmente natural que ayuda a diagnosticar correctamente las causas de infertilidad y apoyan a las parejas a mantener un equilibrio físico, psicológico, espiritual, comunicativo y emocional en su relación conyugal.

El enfoque de la NaProTECNOLOGIA en los casos de infertilidad tiene varios objetivos. En primer lugar trabajar para evaluar y tratar las causas de la anormalidad reproductiva y ayudar a la pareja para lograr el embarazo, manteniendo los procesos naturales de la procreación. Si el programa de tratamiento no tiene éxito, la investigación sobre las causas desconocidas se lleva a cabo.

Fuente: Santa Ana FertilityCare Center. “NaProTECHNOLOGY”, Eco Católico Digital. “NaProTECnología”.

Eutanasia, Aspectos a Favor y en Contra.

Aspectos a Favor:

1. Un planteamiento equivocado: ¿En qué consiste ese planteamiento equivocado de los promotores de la eutanasia y el suicidio asistido? Consiste en plantear dos alternativas extremas:

A) o le aplicamos la eutanasia al enfermo.

B) o morirá irremediablemente lleno de dolor y sufrimiento.

Lógicamente, este argumento suscitará la aceptación de muchos que creen equivocadamente que esas son las dos únicas opciones. La razón de ello es que mucha gente cree, equivocadamente también, que lo que enseña la religión o la medicina es que debemos mantener con vida al enfermo no importa los medios que se utilicen y que el no hacerlo constituye un acto de eutanasia. Entonces concluyen que ellos están también a favor de la eutanasia.

Pero existe una tercera vía también: que no es ni la de matar al enfermo por medio de la eutanasia y el suicidio asistido, ni tampoco la de dejarlo sufrir indefinidamente por causa de unos "medios desproporcionados". Para esto se pueden suministrar medicamentos que alivien al paciente terminal. Muchos de los que están a favor de la eutanasia y del suicidio asistido, alegan falsamente de que este argumento sobre los analgésicos es hipócrita porque, dicen ellos, es el mismo acto de dar una medicina que en definitiva puede matar al enfermo y que lo único que cambia es la intención.

2. El falso "derecho" a morir y el derecho a vivir.

Si lo que se quiere decir con "derecho a morir" es que todo ser humano tiene el derecho a morir en paz y dignidad, cuando la muerte natural le llegue, entonces no hay nada que objetar, porque en realidad todos nos vamos a morir, de manera que no hace falta inventar un "derecho" para ello, la naturaleza, queramos o no, se encargará de que cada uno de nosotros lleguemos a esta etapa.

No existe el "derecho" a quitarse la vida ni a pedir que otros nos la quiten, ni tampoco, por supuesto a quitársela a otro, aunque nos lo pida. Las súplicas de un enfermo o anciano de que lo matemos no son tanto una petición de muerte, sino un grito de desesperación de una persona en una situación vulnerable ante el dolor.

Aspectos en Contra

La verdadera «compasión» nos hace solidarios con el dolor de la persona enferma, y no elimina a la persona cuyo sufrimiento no se puede soportar. El gesto de la eutanasia aparece aún más perverso si es realizado por quienes deberían asistir con paciencia y amor a su allegado (en el caso de los familiares), o por quienes que por su profesión específica, deberían cuidar al enfermo incluso en las condiciones terminales más penosas.

La opción de la eutanasia es más grave cuando se configura como un homicidio que otros practican en una persona que no la pidió de ningún modo y que nunca dio su consentimiento. Se llega además al colmo del arbitrio y de la injusticia cuando algunos, médicos o legisladores, se arrogan el poder de decidir sobre quién debe vivir o morir.

Fuente: AciPrensa Digital. “Cómo defender la vida ante los argumentos a favor de la eutanasia y el suicidio asistido”. Por Adolfo J. Castañeda.

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